jueves, 19 de febrero de 2009

Me mudé

Me mudé. Y mudarme me costó sangre, sudor y lágrimas. Lágrimas por la movida, por el cansancio, por el esfuerzo y las horas sin dormir, por la emoción, porque me mudo a otra ciudad. Sudor porque me mudé en enero, un enero de calor, sin aire acondicionado y sin ventilador de techo (los últimos dos días ya estaban desarmados y en una caja). Sangre porque mis ciclos femeninos son tan, pero tan oportunos, que ‘me vino’ un día antes de cargar el camión.

Tengo algunas imágenes que no quiero olvidar….

Cajas y cajas… que durante varios días salimos a ‘cartonear’ por el barrio. Teníamos más de 90 cajas chicas, medianas y grandes apiladas en el living y en el dormitorio. Un caos de cosas embaladas entre las que apenas se podía circular.

Cansancio que no deja ni pensar. Tanto así que la última noche me metí a la ducha con el corpiño puesto. :S

El camión repleto de cosas y lo último que se cargó: la bicicleta y mis plantas.

El departamento que nos vio nacer como familia, ahora vacío. Emoción.

Mi hijo que durmió en la casa de la abuela y que al despedirse me dijo: ‘Mamá... cuidate’ (y después decimos que los chicos no entienden…)

La despedida. Emoción.

El viaje.

La nueva casa: grande y luminosa.

La llegada del camión con toda nuestra vida a cuestas.

Cajas y más cajas en el living por el que no se podía circular y la historia se repite… cansancio y más cansancio.

Mi hijo jugando libre. Felicidad.

Nueva vida.

jueves, 29 de enero de 2009

Perdimos la intimidad

Hace rato que el destape está enquistado en la sociedad. La TV y las revistas compiten por quién muestra en su pose más audaz, el cuerpo de la mujer del momento, en su versión más descubierta. Y muchas mujeres viven de eso. Esa intimidad la perdimos. Ésa es la más obvia. A mi no me gusta y sin embargo no puedo elegir mirar para otro lado, porque es parte de la cultura y, estando en todos lados, no hay manera de no exponerse.

Pero hoy quiero hablar de otros pequeños actos íntimos de millones de personas que pasan largas horas por semana viajando a su trabajo o a donde sea.

Yo viajo con un libro o mi tejido. Aprovecho el viaje en algo que me gusta y considero productivo. Muchos otros hacen lo mismo. Otros trasladan un pedacito de su intimidad a un espacio público.

Paso a detallarles lo que vi o escuché a lo largo de muchos años pero sobretodo recientemente:

• El MP3 está perforando algunos tímpanos: los tímpanos de los que escuchan la música a todo volumen y los tímpanos de los que, sin auriculares que nos tapen el sonido, escuchamos a todo volumen como, el que lleva el MP3, canta a todo pulmón como si estuviera bajo la ducha.


• La era del celular nos permite estar siempre a unos cuantos botones de charlar con quien sea y donde sea. Ejemplos?
o Mujeres peleando, en subido tono de voz, con su compañero de cama
o Hombres cerrando negocios
o Abogados aconsejando clientes
o Mujeres que cuando se enteran que con su amiga (infiel) "sí pasó y... pasó de todo" aconsejan rápidamente "por seguridad eliminá todos los mensajes de tu celular e indentificalo (a él) en la agenda con nombre de mujer. Por si acaso viste?"



• Mujeres maquillándose. Hace tiempo la mujer se encerraba en el baño y no salía hasta estar presentablemente maquillada. Hoy, algunas mujeres salen como sea y completan “su aspecto” durante el viaje.

• Mujeres pintándose las uñas. No importa el movimiento, no importa el olor. Si para estar presentables hay que tener las uñas pintadas… vale todo.

• Y los hombres no escapan en el cuidado de su aspecto: he visto hombres cortándose las uñas (puaj!)

Todos pequeños actos de nuestra vida privada… pero como total nadie nos conoce… es casi como si estuviéramos solos.
 
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