¿Cuál es la brecha entre mi generación y la que me sigue? El tiempo. Y no los años.
La generación que me sigue es la generación del celular, la computadora y el mp3. Los chicos están acostumbrados a que todo es instantáneo. Es la generación de lo rápido y lo chiquito.
En la generación de mis padres la radio se prendía pero había que esperar a que se calienten las válvulas para poder escuchar. El radio-teatro reunía a la familia y las señoritas dejaban escapar un suspiro… por su imaginación porque sólo era sonido e imaginación.
En la generación de mis padres la gente escribía cartas y caminaba hasta el correo. La carta tomaba un barco de ida y otro de vuelta y la respuesta podía llegar meses después.
Mi generación es la generación de la televisión de 4 canales limitados por horario. Es la generación del teléfono. Es la generación de sacar una foto hoy… y esperar 2 semanas a que se revele el negativo y se copie en papel.
Los chicos de hoy quieren que todo sea YA. Los mensajes son ‘instantáneos’, la Internet debe ser de banda ancha… y cuanto mas ancha mejor porque eso significa que será mucho mas rápida. Los mails hay que leerlos y contestarlos hoy, por eso se conectan a cada rato para verificar si les llego algo. No les interesa jugar: les interesa ganar. Pasar al siguiente nivel, matar a más soldados y avanzar y avanzar; sin pensar. No tienen la paciencia de pasar por los procesos de aprendizaje y de elaboración. Por eso muchos de ellos no leen. La lectura se saborea con el tiempo. Se lee un capítulo hoy… y otro mañana. El libro nos acompaña algunos días. Los jóvenes de hoy no pueden pasar por ese proceso. Es más fuerte que ellos.
Para ellos la música viene en formato comprimido y se escucha a donde quiera que vayan porque el mp3 es diminuto. (Algunos de los que me leen recordarán ‘el combinado’ y se que reirán conmigo). Para ellos sacar una foto es mirarla ahora para ver como quedó. Para ellos al sexo se llega en la primera cita.
No niego la tecnología. Vivo de ella y con ella. Amo navegar la Internet y tener toda esa información a mi alcance. Pero también me gustan los viajes largos en auto; mirar por la ventana cómo pasan y cambian los paisajes. Me gusta rodar esos paisajes. Me gusta tejer punto tras punto y vuelta tras vuelta: ver crecer el tejido de a poquito. Me gusta leer: que el libro viaje conmigo al trabajo varios días o semanas. Y me gusta caminar despacio.
Los más pequeños de hoy, mantienen la televisión prendida mientras saltan por los sillones con un avioncito en la mano. Los más grandes juegan con la computadora en red al tiempo que hablan por teléfono o mandan mensajes con el celular. Hay que hacerlo ahora. Y si es necesario, se hace más de una cosa a la vez. Reflejos más que reflexión.
A mi me gusta ver la puesta del sol. Y la comida casera: el pan amasado en casa, la levadura que trabaja para hacer crecer el bollo, el olorcito… Me gusta regar las plantas todo el invierno, para que tengan flores en la primavera.
‘Tiempo al tiempo’ decía mi abuelo. Pero hoy el tiempo se mide distinto. Las manecillas del reloj son muy lentas.
La brecha entre mi generación y la que me sigue está en el tiempo… y no en los años.
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